lunes, 24 de marzo de 2008

TESTAMENTO


De quién habré heredado
Tanto dolor, tanta miseria?
Si hubiese pedido mi parte
Bien la recibiría.


Mas a nadie le he reclamado ni una moneda
Por que a nadie le sugerí la vida


Es pues que tanta bondad para conmigo
La pueden retirar y dejarme sola,
Contempalndo la noche,
Que no sé qué me recuerda.


Y a qué me llama,
Que no sé qué lleva de mí en su gabán;
Si mi antígua apariencia
O mi falta de no ser.


Lo que sí sé,
Es que todavía hay tiempo
Para alguien que me diga dónde firmo
Y renunciar de una vez por todas
A lo que me fue estipulado
En este anónimo testamento.


Por que quizá conmigo
se equivoicaron de heredera.

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