
Felinamente el milagro ocurre,
entre pelos blancos y negros
se acerca con curiosidad el gato
que en mi alma su hogar descubre.
A mi casa arriva de pronto la alegría
gatuna ahora tiene su anatomía,
mis deseos de su silenciosa compañía
nuestros lechos repletos de ambrosía.
"Ven a mi corazón alma insensible,
fiera domada, mostruo indiferente
pues quiero asir con mano maldiciente,
la crin espesa de tu piel horrible."
Has llegado justo a tiempo Letheo,
has llegado a satisfacción de deseo,
te transformas martir sumiso del olvido
a la respuesta que al Olimpo he pedido.
Me doy el permiso de presentarles a Letheo,
quien ha llegado a mi casa hoy como deseo desde hace tiempo.
1 comentario:
Hola Sarita
Esta lindisimo...
me desconcierta la indeferencia de los gatos. Uno nunca sabe si les gusta que los consientan o solo se consienten con uno
un abrazote
Diego
Publicar un comentario