domingo, 16 de marzo de 2008

SOMBRA


En qué momento me convertí en eso que siempre desprecié,
a que hora llegué a este punto donde soy tu segunda opción,
donde soy lo que te da alegría ocacionalmente,
en que momento dejé que hicieras estragos en mi conciencia.

He dejado mi fortaleza en el torbellino de tus razonamientos
y me consumo entre tus palabras tan acomodadas,
tus frases son tan llenas de dulce en el día
y tan amargas en la tortuosa noche,
cuando es tu ausencia la que me habla.

No te hago responsable por que yo decidí entrar en el juego,
comprometí el corazón con todas sus vertientes y afluentes,
recibiendo alegría robada del tiempo que te sobra,
si ahora quisiera retornarte lo dado en el día
tendria que buscar en la soledad de mis lágrimas rodadas en la noche,
lágrimas sin serlo, lagrimas ahogandose en los ojos.

Nos encontramos, si, pero tarde para tí
o demasiado temprano para mi,
lo cierto es que ya no somos
nunca lo hemos sido,
nunca lo seremos.

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