Admiren su belleza, su suavidad, su fortaleza ante el inclemente frío; nada mas bello que lo que no ha tenido la intervención del ser humano, destructor de lo que le parece amenaza de lo bello que le ha sido entregado como administrador, de lo que se hizo dueño sin más.
Cuanto dolor se me alberga en el corazón cuando camino entre los páramos de nuestra sabana y veo que la presencia de nosotros ha
Cómo no despreciar lo que somos, seres inteligentes pero que no conservamos nuestro hogar en armonía, infectamos, contaminamos, intoxicamos, aniquilamos la indefension de un animal, maltratamos la tierra que nos da el alimento y seguimos por ahí, sin nada más, por donde caminamos arrasamos y me duele saber que los milagros de la naturaleza tal vez, cuando muera ya no existan más que en fotografías como éstas. Hoy estoy verdaderamente triste y la humildad de mi blog quiero poner mi voz de indignacion y protesta ante el genocidio verde al que sometemos a diario nuestro planeta.
Gracias por su atención y si en algo calan estas palabras hay muchas formas de frenar esta violencia contra seres que no hacen marchas, que no gritan, que no ponen querellas ni cauciones sólo piden que se les respete el espacio que se han ganado por ser primeros que cualquier ser humano en este mundo que sin nosostros seguiría siendo el paraíso.
Agradezco las fotografias a Édgar Rodríguez, matemático y poeta, soñador y por sobretodo consentido de la sobrina que lo adora. Gracias por tí.
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