
No te jactes de tu religiosidad.
No te jactes de tus disciplinas,
no te jactes de que has hecho esto y aquello por Dios.
El amor
nunca se jacta de nada,
el amor
hace las cosas por la pura alegría de hacerlas.
Haz lo que sea natural para ti,
por la pura alegría de hacerlo.
Si quieres pintar, pinta;
si quieres cantar, canta;
si quieres hacer esculturas, haz esculturas.
Cualquier cosa que tengas ganas de hacer,
hazla,
pero recuerda:
tú no eres el hacedor,
Él es el hacedor.
Deja que Él tome posesión de ti.
Tú desaparece.
Deja que Él actúe a través de ti,
y entonces,
cada acto se volverá tan hermoso,
tan increíblemente hermoso
que no lo puedes imaginar.
Entonces cualquier cosa que hagas será santa.
2 comentarios:
Cuánto me alegra tu visita y volver a leerte en tu rinconcito, princesita.
Has vuelto y nos traes una gran verdad. Gracias a ti por publicar esta perla de sabiduría. Empieza el día con amor, sigue el dia con amor y termina el día con amor.
Lo que has escrito me ha dejado pensando, es cierto, no tenemos derecho de jactarnos de nuestro talento porque simplemente ha sido un obsequio de Dios para que podamos vislumbrar el propósito de nuestras vidas.
Publicar un comentario